Empezamos agregando tres cucharadas de arroz y una taza de agua en un recipiente con sello hermético y lo dejamos reposar cerrado por al menos un día.
Pasado ese tiempo, licuamos muy bien el agua con el arroz. Luego, con la ayuda de un tamiz y una gasa, colamos la mezcla para quedarnos solo con el agua de arroz.
Enseguida, incorporamos una cucharada de maicena y una cucharada de leche en polvo, mezclando bien hasta que se disuelvan completamente en el agua de arroz.
Pasamos la mezcla a una olla y removemos continuamente a fuego bajo hasta que la crema comience a espesar.
Una vez que la mezcla haya espesado, incorporamos una cucharada de aceite de coco para después reservarla en un recipiente hermético y la dejamos enfriar antes de usarla.